Un nuevo año eligiendo amar, creer y vivir 

WOW! Los treinta’s están a unos minutos de llegar a mi vida; la edad que siempre vi tan lejana hoy empieza a dibujarse como un nuevo presente; es momento de mirar de frente esta nueva etapa, de agradecer a Dios y al universo por la dicha de empezar este año con nuevas experiencias, con un renovado aprendizaje, con un corazón desbordante de un amor inimaginable; hace tiempo ni siquiera imaginaba como sería este momento y mucho menos llegue a pensar que justo en mi cumpleaños número treinta tendría la bendición de sentir estas hermosas pataditas en mi vientre.

Estoy a un paso de dejar atrás los 29, que sin duda dejaron grandes e inolvidables momentos, principalmente porque fue el año en el que decidí unir mi vida a ese hombre que lucha por sus sueños y me impulsa a luchar por los míos, a ese hombre que me regala una sonrisa todas las mañanas, que me abraza y me busca a cada momento, que acepta incluso los matices no tan buenos de mi personalidad; fue el año en que decidí entregarme al amor y caminar por siempre del lado de ese hombre que ahora puedo presentar como mi esposo.

Todo ha evolucionado con el transcurso del tiempo; un día imaginas un mundo que crees lejano y de repente el futuro te sorprende a la vuelta de la esquina, es por eso que lo mejor que puedo hacer el día de hoy es sonreír con el corazón, regalar abrazos cargados de una nueva esperanza, observar atardeceres mientras tomo la mano de mis seres amados, conversar de frente con mis mejores amigos, demostrar con cada acción el amor de mi corazón, hacer obras de caridad que alimenten mi espíritu, maravillarme con todos los milagros que día con día surgen a mi alrededor; hoy simplemente puedo hacer que mi alma sonría y se regocije de amor.

Aquí estoy hoy con una nueva oportunidad; una hoja en blanco esperando ser redactada de nuevas experiencias, confiando, creyendo y amando; con la certeza de que cada mañana elijo vivir plenamente mi vida. 

Arita

Sentimientos que dan vida

A unos días de cumplir un año más, soy consciente de que mi vida está pasando por un periodo de cambios emocionales, físicos y espirituales; a veces creo que cada día despierto con el corazón un poquito más grande gracias a la dosis de amor que llena mi alma con cada nuevo amanecer.
Veo mi cuerpo evolucionar mientras es la pieza fundamental para la creación de la vida, siento el palpitar de un nuevo ser que a cada momento me dibuja sonrisas de alegría con cada inesperada patadita; de repente me percato que ya no hay palabras para expresar tanta dicha, siento recorrer las lágrimas en mi rostro como si fuera la única fuga que encontró el amor para desbordarse de mi cuerpo.

Sería mentira si negara que muchas ocasiones también experimento miedo e incertidumbre por todo lo que genera esta paulatina metamorfosis; soy consciente de que incluso estás emociones son parte de mi actual forma de existir y de sentir, sin embargo es inevitable necesitar un abrazo que me sostenga y me regale unas palabras que reconforten mi alma, que me transmitan la ternura y tranquilidad requerida, que me ayuden a recobrar mi continuo estado de amor.

Son tan intensos los sentimientos, que todo mi ser busca en cierto momento del día un instante para cerrar los ojos y conversar con Dios; agradecer por el amor, por el día a día, por la felicidad y en general por la vida; comparto con Él mis miedos, inquietudes, preocupaciones, satisfacciones, ideales, sueños y planes; permito que mis plegarias poco a poco vayan generando un ambiente de paz a mi alrededor.

En esta etapa de mi vida me he concedido la oportunidad de creer, de amar, de esperar, de soñar, de sonreír cada mañana, de seguir avanzando a pesar del miedo, de enfrentar mis inquietudes, de luchar con mi control por todo aquello que es incontrolable; en resumen me he concedido la oportunidad de vivir.

Y es así como iniciare un año más… creando vida, amando con locura y confiando en que lo mejor siempre está por venir. 

 Arita

Mis primeras líneas para ti.

Hola pequeñito, sabes? Esta experiencia es tan nueva para mí, que no se cual debería ser el principio de esta redacción… sin embargo tengo la claridad que es un placer redactar esta primera carta para ti.

Hace ya 6 meses que tu papi y yo supimos de tu llegada y desde el primer instante se nos ilumino el alma de amor… mi corazón empezó a desbordar una dicha inimaginable y poco a poco mi cuerpo ha teniendo cambios que cada mañana me recuerdan que soy parte del más grande milagro de la vida.

Sin duda alguna, el mejor momento del día es cuando llegamos a casa después de un día de trabajo y me recuesto en la cama unos minutos solo para observar tus movimientos; es indescriptible la sensación de alegría que se refleja en mi rostro cuando te siento en mi pancita, no importa lo complicado de algunos días porque tus pataditas siempre me regalan un remanso de paz y me dibujan una sonrisa en el alma.

Hoy, como todos los días quiero que sientas mi amor incondicional, deseo que reconozcas la inmensa satisfacción que tu llegada ha traído a mi vida y que sepas que siempre te daré lo mejor de mí.

Es un placer tenerte conmigo, amarte con ternura, leerte un cuento por las noches y cantarte por las mañanas, nuestra aventura por la vida apenas está iniciando pero desde este momento en el que aun estas creciendo en mi vientre, quiero escribir para ti, regalarte mis amaneceres y darte un hogar acogedor.

Gracias por iluminar mi vida y sobre todo gracias por elegirnos como tus padres.

Te amamos infinitamente y esperamos con paciencia el día de tu nacimiento.

 

Arita.


BUSCANDO EL CAMINO DE VUELTA

Ya es casi un año de no sentarme a imaginar, a recordar, a planear, a sentir… a escribir.

Y todo sucedió porque de repente un día amanecí queriendo silenciar mi propia voz, quise empeñarme en dejar de usar las letras como un método de vida y empecé a alimentar la idea de seguir existiendo mientras poco a poco bloqueaba todo lo que se relacionaba con mis ideales, con mis sueños, con mis sentimientos y con esa forma tan mía de vivir la vida; de repente un día quise olvidarme de escribir, quise creer que había encontrado un método mejor para sentir esa plenitud tan característica que se manifiesta con cada palabra plasmada en una hoja en blanco; quise convencerme a mi misma de que mi nueva escapatoria era lo más correcto y acertado en aquella nueva etapa; en ese instante oculte con incontables frases lo que en realidad mi corazón deseaba, me empeñe en tener la certeza de que todo lo que quería ganar al dejar de escribir era vivir.

Hoy aquí estoy, un poquito más disipada por los muchos sentimientos reprimidos que se fueron generando a lo largo de este lapso de tiempo, cada parte de mi ser me ha gritado todas las mañanas que lo único que necesito para reencontrar mi camino en la vida es volver a imaginar, a recordar, a planear, a sentir… a escribir. Hoy simplemente ya no pude cohibir la necesidad de dejar fluir un poquito del inmenso deseo que vive en mi, hoy logre vencer al cansancio de no saberme yo misma a cada segundo del día, hoy entendí que mi ausencia de las palabras fue la mejor manera para representar mis ganas de huir de la realidad, para esconderme de mi propia critica.

Y como era de esperarse, por querer vivir mientras dejaba de escribir terminé entendiendo que estaba dejando de vivir por la falta de escribir.

Un nuevo momento, una nueva oportunidad… quizá necesite empezar de cero, quizá se me complique reencontrarme en el proceso, quizá la verdad de lo que grita mi ser se torne un poco dolorosa al principio… pero hoy tengo la certeza de que no importa cuántos “quizá” puedan existir, porque al final estoy decidida a regresar a mi pasión por plasmar un poco de amor en una hoja, a crear un mundo de ilusión, de sinceridad, de empatía y de sonrisas a través de un conjunto de palabras, porque simplemente estoy decidida, con todas las implicaciones necesarias, a buscar el camino de vuelta.

Arita

La ansiedad de la soledad

 Un ir y venir incesante que a pesar de tener una causa tangible y perfectamente entendible ha terminado por crear llagas de soledad que cada día se hacen más palpables en el corazón.

A veces perdemos el rumbo entre la incondicionalidad para los seres que amas y la incondicionalidad para tu propio bienestar, la indecisión de tus acciones puede llamarse falta de congruencia a pesar de que ni siquiera sabes a dónde dirigir tu coherencia.

Un día despiertas sin saber exactamente en qué momento te involucraste en esta batalla de amor y antipatía, de compañía y soledad, de remordimiento y egoísmo… Solo tienes la certeza de que ya no podrás revertir ni un momento para quizá hacerlo diferente y que con suerte se pueda obtener un resultado mejor; inevitablemente te topas de frente con la realidad, con la inestabilidad emocional de no saber cómo encaminarte de forma correcta, como aplacar tu egoísmo, tu aislamiento, tu falta de interés por vivir como hasta ahora.

Luchas por enfrentarte a la cotidianeidad, luchas por darle la vuelta a tus resultados, luchas nuevamente por llenar el parámetro de la mujer que todos se empeñan en ver en ti y al final solo has creado una guerra interna que se manifiesta en tus acciones ególatras, en tu terquedad por tener la razón, en tu irresponsabilidad por tu propia felicidad…

Sabes que de ti depende que todo sea diferente, en tus manos está la solución para saberte feliz, simplemente necesitas aceptarte como eres en realidad; pero a su vez sientes una fuerte presión en el pecho que te recuerda que ni siquiera te conoces a ti misma, no sabes quién eres, que quieres y hacia donde te diriges… Solo tienes la certeza que a cada segundo que pasa se te facilita un poco más ponerte la armadura que te separa del mundo, otorgándote ese silencio incómodo que a su vez está lleno de ruido por los gritos de tantos fantasmas internos.

Este amanecer frio me ha permitido plasmar líneas que para el día de mañana serán olvidadas, serán ocultas en mi corazón porque la soledad se empeña en apoderarse de la situación… el mundo seguirá girando, los días seguirán nublados y mi alma seguirá navegando en un mar de palabras y emociones con la esperanza de algún día poder encontrar las respuestas que aplaquen la incertidumbre y ansiedad de mi ser. 

 

Paraiso

Un mágico paraíso de irrealidad que inunda de tranquilidad mi alma, su aparente suavidad y lento movimiento transmiten plenitud y amor a cada parte de mi ser.
A pesar de la notable nobleza de su belleza guardan una fuerza imponente que se manifiesta cargada de energía.
Un sublime contraste de hermosura que me transporta a un estado de alegría, paz y relajación absoluta.

Arita

nubes

Los susurros de la belleza

Quiero creer que la magia de un día espectacular me puede llenar el alma del exquisito poder de la victoria, haciéndome entender que puedo ser todo lo que deseo.

Guardo silencio y me entrego al universo sintiéndome parte de esta perfecta creación…

Cientos de árboles a mi alrededor, todos dando sombra e imponiendo su presencia a través de la fuerza que los caracteriza…

Un cielo de azul intenso me cubre, mostrando su hermosura y recordándome lo pequeña que soy ante la magnificencia de las maravillas del mundo…

Un sol brillante me regala su calor, lo percibo como siempre, dispuesto a traer calidez incluso en los días donde los corazones se perciben congelados…

Las hojas secas de los árboles se distinguen en el piso, me dicen a gritos que están plenas y felices por la vida que trajeron en días pasados, hoy simplemente se dejan caer con suavidad y se abandonan a sentir la dicha de vivir un nuevo ciclo….

Un frío y ligero viento característico de las mañanas de invierno acaricia mis mejillas; me recuerda que todo en la vida pasa, no importa su fuerza o su suavidad porque tarde o temprano deja un nuevo escenario a su paso…

Una hermosa flor se asoma por el pasto que me rodea, trayendo un delicado perfume a mi olfato; me deja admirarla mientras percibo la sensibilidad de sus pétalos, me enseña que no importa qué tan grande sea el riesgo a ser dañada porque a pesar de todo ella está dispuesta a entregar al mundo la belleza de su ser…

Una mañana donde el universo me permite observarlo, sentirlo, amarlo… Me recuerda la infinita bondad de sus días y me dice en un susurro que también yo soy una pieza importante de todo este entorno, que ahora me toca mostrar la razón y la hermosura por la que fui creada… Me deja en un suspiro la certeza de que en mí vive el poder de conquistar mi propio mundo de sueños y paraísos…

Arita

naturaleza.

El reencuentro 

Hacia ya una eternidad que no se veían, o al menos así lo sentían en cada parte de su alma. Ahora él la esperaba con el corazón revoloteando y sosteniendo dos docenas de rosas rojas que simbolizaban el amor y el deseo desmedido que aún sentía por aquella mujer esbelta, de piel blanca y cabello obscuro que tiempo atrás había logrado conquistarlo gracias al espíritu libre y lleno de plenitud que la caracterizaba; había memorizado cada parte de su cuerpo, cada gesto de su rostro en las diferentes facetas de sus emociones, conocía de memoria su mirada de ternura y la transformación de la misma cuando el enojo se apoderaba de ella, aún escuchaba el eco de su risa a través de cada ráfaga de viento y todavía podía sentir que su fuerza se escabullía cuando evocaba los últimos momentos a su lado, en donde el dolor de su corazón había dejado que las lágrimas invadieran aquellos hermosos ojos; el tiempo había transcurrido desde aquella última ocasión sin embargo él no dejaba de lamentarse el no haberle gritado cuanto la amaba, el haber callado tantos años aquel amor incondicional y pasional que sentía por aquella mujer que nunca creyó merecer.

Y aquí se encontraba de nuevo, con un enorme racimo en las manos, con unos latidos que incluso eran perceptibles a su oído, con una ansiedad que le recorría cada centímetro del cuerpo y con una serie de pensamientos que no lograban hallar un poco de paz; como estará ella?, me habrá extrañado?, me seguirá amando?, quizá hoy en día me odie, será conveniente estrecharla en mis brazos?, en fin, tenia dudas e inquietudes que no se aquietaban con nada.

Los minutos se le hicieron horas, incluso creyó que en cualquier momento su alma estallaría en mil pedazos gracias a la agonía de aquella espera interminable; se alegró de estar sentado en aquella banca en medio de la plaza, porque de lo contrario sus pies hubieran dejado de responderle por la tensión nerviosa que estaba manifestando.

Miró el reloj, las 3:00 de la tarde, justo la hora acordada; acto seguido contemplo el entorno y de repente, cuando sus ojos se cruzaron con los de ella, el mundo entero se detuvo, mágicamente se borraron todos los años transcurridos desde la última vez que se vieron y parecía que ese momento estaba en perfecta armonía con la naturaleza, con el amor, con la eternidad, como si estuviera planeado y cada pieza tomara el lugar que le correspondía. Basto una sola mirada sin siquiera emitir un mínimo sonido para que aquellas almas volvieran a penetrar la una en la otra y recordarán la fusión de plenitud que sentían cuando estaban juntos.

Se puso de pie y avanzo poco a poco a su encuentro, parecían dos muñequitos en cámara lenta a pesar de que ambos querían correr para arrojarse a los brazos del otro.

Cuando por fin estuvieron de frente y mirándose fijamente a los ojos, el no pudo resistir las ganas de estrecharla en un abrazo y al hacerlo creyó que no tendría fuerza para soltarla ni para dejarla ir de nuevo; ella agradeció y correspondió rodeando a aquel hombre con sus brazos, permanecieron así unos pocos minutos deleitandose de la calidez de ese nuevo acercamiento entre ellos y sin necesidad de pronunciar una sola palabra porque ese momento había hablado por sí solo, había expresado el anhelo de ese reencuentro; ciertamente había pasado un largo periodo de tiempo pero el amor seguía intacto o incluso había aumentado dia con día.

Caminaron sin rumbo y hablando de mil cosas como sí el tiempo se hubiera detenido y de repente retomara su curso; tenían tanto que contarse y a la vez tanto que guardarse porque ambos sabían que compartían un pasado que era preciso borrar y no mencionar jamás si es que querían formar un nuevo sendero juntos aunque no supieran de que se trataba ambos anhelaban olvidar y ahora habían aprendido a superar.

A los pocos minutos volvieron a ser los grandes amigos que fueron en los mejores momentos de su vida, se rieron a carcajadas por todas las ocurrencias absurdas pero típicas de los enamorados; retomaron las cosas justo donde las habían dejado como si el tiempo que estuvieron distanciados sólo fuera parte de un sueño más parecido a una pesadilla.
Arita

Quizá…

Quizá los errores del día a día me envuelvan en una delicada incertidumbre por no saber la forma correcta de afrontarlos.

Quizá una noche me pierda en el camino hacia tus labios terminando invadida de celos e incapaz de poder retomar el sendero que conduce al fondo de tu alma.

Quizá las palabras por gritarte mi amor se pierdan entre el ruido ensordecedor del mundo.

Quizá un día me sientas lejos y completamente ajena a ti pero eso no significa que haya dejado de amarte, solo que  probablemente en esta ocasión no haya encontrado las palabras para decirte cuanto te necesito.

Quizá mis fantasmas internos un día logren confundirte y terminen generando desequilibrio en nuestra unión, pero a pesar de ello mi corazón seguirá afianzado y luchando por la solución.

Quizá mi  sueño por defender nuestro amor a veces se ve opacado por la lucha constante contra una rutina asfixiante.

Quizá mis locos y vanos intentos por ser la novia perfecta me han orillado a ser perfectamente imperfecta.

Quizá mi inagotable fuente de amor interna no logre brotar hasta salpicar cada uno de tus sentidos.

Quizá jamás leas una sola de mis palabras, mas sin embrago eso no borrara el incesante amor que provocas en mi ser.

Arita